El turismo puede ser una fuente importante de recursos y generar una gran dinámica que permee a diversas capas socio-económicas y provea de importantes plazas de trabajo.

Pero hay que desarrollar y preservar esa fuente que parece inagotable. Es indispensable generar las condiciones para que el turismo interno crezca, dando una amplia oferta de diversión a millones de compatriotas que tienen derecho a un sano esparcimiento. También se puede crecer con gran proyección para captar cada vez más turismo del exterior.

El Carnaval deja enseñanzas que debemos asimilar. Un gran problema que repercute en el turismo es la seguridad. Muchos turistas fueron asaltados en el feriado. Los extranjeros víctimas son propagadores nocivos. Es loable el esfuerzo organizativo y el control policial, pero aún así tuvimos que lamentar una veintena de muertos.

La gran congestión vehicular desnuda la fragilidad de nuestros sistemas de carreteras. Pese a los esfuerzos por mejorar las vías se advirtió que son insuficientes y ante un crecimiento importante de la circulación como el experimentado, el atolladero es monumental. Sería indispensable habilitar en plena capacidad las vías alternativas para lograr mayor fluidez. En materia hotelera hay que mejorar la atención. Evitar abusos, por ejemplo que obliguen al turista a pagar todos los días del feriado por anticipado bajo amenaza de no darle la reserva, y dar descuentos en temporadas de baja ocupación hotelera.

Y ya en los sitios turísticos, especialmente en el perfil costanero, es imprescindible avanzar en sistemas de eliminación de basura y de provisión de agua potable, para que propios y extraños disfruten en buenas condiciones del Ecuador y sus bellezas naturales. La tarea es exigente.